Soy un gran amante de ser autodidacta. De hecho, aun con alguien como maestro para impartir y compartir conocimiento, la tarea de aprender es totalmente propia.
Tu eres quien tiene que estudiar, internalizar y comprender los conceptos y las teorías.
Mi experiencia me dice que es muy dificil de otra manera, y no creo que yo haya tenido malos maestros a lo largo de mi carrera.
Al contrario, siempre noté que mis maestros me alentaban a explorar y profundizar en mis conocimientos sin ellos tener que estar al pendiente de mi.
Por lo que siento que desarrollé la habilidad de aprender por mi cuenta.
El mito del Gurú
Hoy en día cada vez hay más gente que nos dice que solo ellos poseen la fórmula mágica y eficaz para lograr tal o cual cosa.
No importa si quieres bajar de peso, ganar mas dinero, blanquear tus dientes, organizar mejor tu agenda o hasta cocinar la mejor pasta Alfredo de tu vida.
Hay (al menos) un gurú en internet para ello.
Justo hoy veía un anuncio en redes sociales, en donde le preguntan a uno de estos gurús algo relacionado al nicho de generar riqueza, con el fin de que este gurú diga algo que logre enganchar a la audiencia para comprar un curso de generación de riqueza.
La cosa es que la pregunta era tan general y tan sin contexto, que pude ver en los ojos del gurú que él mismo batallaba para dar la mejor respuesta.
Y es que el éxito de un emprendimiento o de una pasta Alfredo depende de muchos más detalles que una simple receta.
¿Cuáles son tus condiciones específicas? ¿Tienes una olla grande o pequeña? ¿Cuánto dinero estás dispuesta a invertir? ¿Cuál es la calidad de los ingredientes con los que cuentas?
Todos esos detalles no están en están en ese curso genérico pregrabado de hace 3 años.
Y no todo lo que lees o encuentras en redes sociales aplica directamente a tu situación.
En la gran mayoría de los casos, tenemos a personas que lograron cierto objetivo, pero desde condiciones muy específicas.
Condiciones que pueden o no ser similares a las tuyas, y que aunque tu no lo creas, pueden tener un impacto en el resultado.
Pensar en esto no es complicado, ni es difícil, pero como estos gurús traen un guión de ventas, diseñado para superar tus objeciones, tu ya no te permites pensar más allá y decides ir de lleno a la aventura.
Pero ese guión genérico no siempre tiene las respuestas a tus preguntas.
¿Qué opción queda entonces?
Aprender.
Entre mas pronto mejor. Y aprender en tu propia experiencia te va a llevar mucho más lejos que 100 cursos de 10 gurús diferentes.
Ahora, ¿Significa esto que ya no compres cursos en línea? —No.
Lo que esto significa es que cuando compres un curso, no te vayas por aquel que te prometa resultados específicos, sino por aquel que te ofrezca las mejores herramientas para que tu aprendas, tanto como puedas.
Porque existen gurús allá afuera que facturan más por sus cursos que por lo que supuestamente hacen.
Que son mejores adelgazando tu cartera que ayudándote realmente a adelgazar tu cuerpo.
Hoy en día, casi cualquier persona puede tomar una cámara y un micrófono y afirmar que es especialista en lo que sea, y no hay mucho que se pueda hacer para que un considerable grupo de personas le sigan.
Todo lo que esta persona tiene que hacer es ser llamativo. Entre más llamativo mejor.
No importa si puede o no demostrar que su conocimiento es sólido y que te puede ayudar a acelerar tu proceso de aprendizaje.
Si llama la atención es suficiente.
¿Cómo sé todo esto?
Pues no es por adivino.
La verdad es que siendo el autodidacta que soy, soy alguien que compra muchos cursos de todo.
Y durante un tiempo, sobre todo cuando era mas joven, compré muchos de esos cursos que te prometen cosas que suenan a puro humo, pero… yo les creí.
Obviamente nunca obtuve dichos resultados, pero lo que sí hice fue aprender.
Y esos cursos en su mayoría me enseñaron a hacer cosas, y a expandir mis habilidades.
Un poco de aqui y un poco de alla. Todo sirve.
Y con el tiempo entendí que en muchos casos la información era al menos decente, pero… le faltaba ese ingrediente a la medida para que se adaptara a mi.
Esta es otra de esas cosas obvias que no es difícil pensar pero que los guiones de venta logran esquivar en muchos casos.
Por eso te digo que no estoy en contra del modelo de curso en línea, porque toda la información y la formación sirve, pero es más bien en las expectativas en donde debemos buscar ser nosotros los realistas.
Si me preguntas, la mayoría de mis mejores resultados han sido por aplicar sentido común a los aprendizajes de estos cursos.
Ese sentido común es el que me permitió adaptar estos conocimientos y poco a poco crear mi camino para obtener algo.
Y si, cometes errores, muchos, y de esos que te dicen que no vas a cometer porque tienes a un gurú de tu lado.
Pero la verdad es que los errores vistos desde la perspectiva correcta, solo son datos, o mejor dicho, escalones en los que te puedes subir luego para alcanzar algo mas grande.
Así que la próxima vez que alguien quiera venderte un curso mágico, el método secreto, la estrategia infalible, o la receta ancestral egipcia para lograr tal o cual cosa, pregúntate qué tanto de eso es verdad y que tanto tendrás que aprender por tu cuenta.
Y bueno, si no puedes contestar con certeza, recuerda que muchos de esos cursos se hacen con inteligencia artificial, sin importar que el vendedor te diga que tiene 10 años de experiencia haciéndolo.
Asi que, pregúntale a la IA 😉 para que tengas una opinión adicional a la tuya.
Recuerda, hay un mercado enorme de venta de cursos, en donde se gana mas por vender el curso que por hacer lo que el curso dice que hagas.
Así que no tengas miedo de comenzar, y por ende, de estar en el camino.