Uno de los grandes obstáculos de la Humanidad para poder avanzar en todos los aspectos es ésta idea de un salvador que viene o está por venir.
El problema radica en 2 puntos cruciales: ni llega, ni nos puede salvar.
Pero mientras llega o no llega, lo seguimos esperando, y mientras mas lo esperamos mas nos hundimos en las arenas movedizas de las cuales queremos ser salvados.
Pero este supuesto salvador no puede salvarnos (ni va a poder si acaso llega), porque nosotros mismos, mientras llega, seguimos agrandando el agujero en el que estamos.
Y… si llega, para cuando lo haga, ya estaremos en un punto de no retorno en cuanto a profundidad.
Por eso, lo más inteligente es dejar de esperar que este Salvador llegue y nosotros mismos ponernos a trabajar en una solución.
Así es más probable que quien sea que nos pueda ayudar, se anime a hacerlo.
Porque somos como ese mendigo en la calle que sigue pidiendo dinero para alimentar aquello que lo mantiene sin techo.
Y así es muy poco probable que si hay algo o alguien allá afuera que tiene la capacidad de ayudarnos, lo haga.
Por eso digo que esta idea del salvador que viene es no solo una pérdida de tiempo sino también un verdadero obstáculo.
Mientras sigamos manteniendo esa idea en nuestro folclore y tradiciones, seguiremos teniendo una excusa para perder tiempo y seguir cavando.
¿Pero qué tal que si llega?
Aun así podría no ser lo mejor que suceda.
Porque el problema es que esta idea de un mesías, de un salvador que viene, no solo es vieja, sino que justo por el tiempo que lleva en circulación es que ha perdido validez.
Y ciertamente la humanidad no es tan tonta en realidad, porque, si bien la idea sigue revoloteando por aqui y por alla, ya no todo mundo la cree.
Hoy en día vivimos como en una especie de duelo, en el que una gran parte del mundo acepta que esto no va a suceder, pero no lo dice.
Y no decirlo es una forma de mantener viva esa esperanza, y por eso la humanidad sigue sin actuar, porque realmente no ha elegido algo diferente.
Pero como cada día nace un tirano, el mundo se asusta y la ilusión de alguien que viene y derroca a la tiranía se vuelve dulce otra vez.
Y la adoptamos.
Pero… quien toma algo por la fuerza sabe que ese algo no le pertenece, pero también por la fuerza hará lo necesario para hacerlo suyo.
En ese cambio se puede perder mucho valor, y por eso, esperar a ese mesías también es peligroso.
¿Entonces qué hacemos?
Lo mejor es actuar. Tomar responsabilidad de nuestras vidas.
Hacer justo lo que esperamos que el sintecho haga cuando lo vemos en la calle mendigando.
Dejar de esperar que otros hagan por nosotros lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer por nosotros mismos.
Y nuestro actuar debe ser estratégico y sistemático. Porque hemos hecho demasiado daño ya, a la única estructura que sabemos que puede sostener nuestra vida.
Y si, lo hemos hecho nosotros. No el diablo, no el maligno, ni el enemigo, nosotros. Somos los únicos responsables del deterioro en el que vivimos.
El planeta que habitamos, esta enorme nave espacial, es una que ha estado preparándose por millones de años para ofrecernos los más bellos paisajes, los mejores frutos, para sostener nuestra vida.
Pero nosotros la hemos tomado presa de nuestras ambiciones creyendo que podemos doblegarla sin hacernos daño en el intento.
Pero no. No es asi.
Y esto es lo que se puede decir acerca de nuestro medio ambiente, pero eso es solo un reflejo nuestro medio interior.
¿Qué pasa dentro de nosotros?
Pues eso, que justamente vivimos sumidos en el miedo y por eso nuestro mundo externo es un reflejo de nuestro mundo interno.
El miedo, es lo que gobierna nuestra experiencia actual de la vida. No es el amor como muchos dicen por ahi.
Porque todos vivimos con el miedo a la economía y sus cambios, a la guerra y sus amenazas.
Miedo a que no haya nada después de la vida y de la muerte. Miedo a estar solos en este mundo y a no conocer el amor.
Miedo a la pobreza o a perder nuestros hogares.
Todo eso modela la experiencia de la vida, y dentro de esa burbuja de miedo, construimos pequeñas realidades más amables para resguardarnos.
Pero la experiencia general está modelada y determinada por el miedo.
Por eso te digo que: Tu eres tu Salvador.
Porque en parte ese miedo general se alimenta de la idea general de que somos indefensos, y por eso esperamos que alguien venga y nos salve.
Pero… somos nosotros. Somos nosotros lo elegidos, los ungidos, los destinados a salvarnos o a terminar de condenarnos.
La elección es nuestra y solo nosotros mismos podemos tomar la decisión.
¿Pero cómo?
Ciertamente no con más miedo, ni tampoco a la fuerza. Porque el miedo produce mas miedo.
¡No!
Lo que se necesita en estos momentos es eso que está muy de moda, eso a lo que le llaman, salir de la Matrix.
Pero a diferencia de lo que se dice en las películas o en la cultura popular, no hay nada controlando nada.
Puede que lo que exista sean círculos muy exclusivos de personas con mucho dinero o influencias, “moviendo” los hilos de la vida en el planeta.
Pero eso no significa nada a la hora de enfrentar un Tsunami o un terremoto, asi que no, nadie esta controlando nada.
Solo hay gente que cree que controla algo, y gente que cree que otros controlan algo. Pero… eso es justo la clave para todo esto.
Si realmente nadie controla nada, entonces no hay porque comportarnos como si alguien nos controlase, doblegase, nos obligase o sometiese.
Y aqui es donde la elección de cada quien puede hacer la diferencia.
Porque podemos elegir actuar como uno más de esos que “controlan” algo, haciendo pensar a los demás que nosotros sabemos o tenemos algo que ellos no.
Lo cual sería más de lo mismo y produciría el mismo resultado.
Ó…
Podemos elegir simplemente ser nosotros mismos, pero realmente nosotros mismos.
Sin mal humor por el trabajo, o por presiones de deudas.
Sin estar todo el tiempo pensando y preocupados por el dinero, o por las decisiones de otros.
Simplemente en paz y tranquilidad. Sin preocuparnos por si el vecino o la vecina piensan, dicen o hacen algo.
Eso es salir de la Matrix. Desprenderse de la influencia del “sistema” y no permitir que nuestro comportamiento sea diferente al que nosotros elegimos.
Decidir estar en paz y permanecer así independientemente de si los noticieros dicen que el mundo está acabando.
Y no te equivoques. No es como lo pintan en las películas. No es fácil. Y no se resuelve con ir a vivir a las montañas para alejarse de todo y de todos.
Es todo lo contrario de hecho. Es vivir justo al lado del infierno pero eligiendo no quejarse por el calor.
No quiere decir que no lo sientas, solo eliges no quejarte por ello. Eso es salir de la Matrix, y no es fácil.
Es una decisión y un compromiso de cada segundo.
Ser tú
Atrévete a ser tú. Eso es salir de la Matrix. Ser tú te convierte automáticamente en tu salvador.
Salva tu vida y salvarás a la humanidad.
Porque no solo tu ejemplo servirá para otros, sino que tus hijos, y los hijos de tus hijos, y sus hijos, y las generaciones venideras hablarán de ti.
Y esta vez con un poco de suerte aprenderán bien y no esperarán otros 2000 años para que regreses.
Sino que seguirán siendo día con día sus propios salvadores y la humanidad no temerá mas.
Todo empieza contigo, siendo tú, siendo y reconociendo que tú eres la única persona que te va a salvar.
Y qué ventaja tenemos hoy, que sabemos que para ser tú solo basta con estar y seguir… en el camino.