Era la mañana de un Martes cualquiera y como todos los Martes, había que entregar el reporte de la semana pasada en la oficina del Director de operaciones.
Renato apenas tenía tiempo para prepararlo el día anterior por las tareas rutinarias de cada Lunes, pero sabía que sin falta, el Martes al medio dia, el reporte del desempeño de operaciones debía estar en la oficina de más alto rango del edificio.
Esta era la rutina de cada semana, y no vamos a tocar el tema de los reportes mensuales o trimestrales que eran aún más laboriosos.
El caso es que la vida de Renato, el supervisor del área, había estado dictada por esta y otras rutinas laborales por años.
Una mañana de Jueves, mientras se arreglaba para ir a trabajar, Renato se vió al espejo y se dió cuenta de que faltaba algo en su reflejo. Faltaba el color y la chispa de emoción que durante años había tenido para realizar su trabajo.
Era algo confuso porque estaba contento con su puesto, y durante años la oficina en la que trabajaba había reconocido su talento, su esfuerzo y su trabajo, pero aun asi, algo se había apagado.
No le faltaba nada, y tampoco era una persona que tuviera grandes ambiciones materiales, así que no había un deseo específico que sintiera que no hubiera cumplido a sus 40 años. Pero… aun asi, algo se sentía diferente.
Renato se dió cuenta de que aun con sus logros profesionales, había un vacío de algo que no podía ver pero si sentir. Era su espíritu que le dejaba saber que no solo de alimentos elegantes y logros profesionales se puede vivir.
Y es que hay algo más profundo en la naturaleza humana que también deber ser alimentado.
El espíritu es la parte de nosotros que nos permite sentir, no experimentar, sino sentir.
Las emociones se experimentan en el cuerpo pero se sienten en el espíritu, y producen pensamientos que completan el círculo de la naturaleza humana.
Pero, sin emociones en nuestras vidas, el ser humano como un todo se siente vacío, aun con un cuerpo bien alimentado y una mente propiamente ejercitada.
Ese era el vacío que Renato sentía y que no podía ignorar.
Y la buena noticia es que si tu sientes algo similar mientras te arreglas para ir al trabajo o mientras conduces para llevar a tus hijos a la escuela, no estas sola, y no estas loco. Es solo que necesitas una buena dosis de emociones en tu vida.
Y no te preocupes mucho si piensas que es tarde o que “ya no estás para eso”. Al final, es tu vida de lo que estamos hablando y es importante que te des permiso de vivir y de ser la persona que quieres.
Y relájate, esto nos pasa a todos y es más común de lo que crees. De hecho, es parte de estar… en el camino.
Vive y déjate vivir
Una de las cosas que más trabajo cuesta para muchas personas es hacer que nuestra vida se trate de nosotros y no de los demás.
Y por increíble que parezca, esto es verdad. Muchas veces estamos más preocupados por no sufrir que por ser felices.
Típicamente elegimos aquellos caminos que sean “seguros” aunque no sean de nuestro agrado, y por eso pasamos años en un trabajo que no nos llena el alma pero nos da de comer.
O decidimos pasar tiempo con personas que demuestran una y otra vez que no nos valoran, porque “es mejor eso que estar solos”.
Pero la experiencia me dice que para vivir la mejor versión de tu vida, si o si hay que soltar la versión actual para que la nueva versión pueda llegar.
Y no sucede de un día para otro.
¿Quieres aprender a tocar guitarra? ¿Por qué no hacer espacio en tu vida para ello?
¿Quieres mejorar tu salud y tu apariencia? Es algo que debes empezar a incorporar en tus hábitos alimenticios y de movimiento.
Todo ello es algo que tu decides, y que nadie va a venir a darte u obligarte a hacer.
Tu vida debería tratarse de ti, de lo que te hace feliz. Tu tiempo debería estar invertido en aquellas experiencias que te llenan y te den una vida más tuya y que se trate de ti.
El cambio
Y la forma de lograr esto es muy simple: Solo comienza a incorporar estas acciones en tu vida poco a poco.
Pero te voy a decir algo que aunque se dice mucho no se explica bien.
No empieza contigo haciendo cosas diferentes, sino contigo siendo alguien diferente.
Porque la fuerza del cambio no viene de lo que haces, sino de quien eres. Por eso mucha gente “falla” a la hora de incorporar nuevos hábitos en su rutina.
El cambio debe iniciar contigo identificando algo que deseas cambiar.
Cuando dices: Ya no quiero ser así. Ahí es cuando tienes una verdadera oportunidad de elegir algo diferente. Porque solo así la motivación viene del lugar correcto, desde adentro.
Si solo buscas hacer o cambiar algo por moda, la moda pasa y la motivación se acaba.
Por eso cuando deseas cambiar, es justo en ese momento que empiezas a ser alguien diferente. Y como dije, el cambio empieza desde adentro, siendo alguien diferente y más alineado con eso que ahora elijas.
Pero la cosa no para ahi.
Resulta que este Universo en el que vivimos es uno muy interesante, y cuando tu cambias, también cambia el Universo.
Es decir, “la realidad” cambia cuando tu cambias. Y el cambio responde de manera directa a aquello que tu estas siendo ahora.
Pero es más fácil entenderlo con un ejemplo. Vamos a ver algo sencillo.
Supongamos que yo me doy cuenta de que mi vida es muy amarga y solitaria. Que casi no tengo amigos y que incluso la gente me evita o no me saluda. Y que de ahora en adelante elijo cambiar eso.
Siguiendo la lógica de lo que aqui estamos diciendo, por dónde hay que empezar es, no por hacer algo diferente, sino por ser alguien diferente.
Así que decido comenzar a saludar con un buenos días a la gente con la que me cruzo y sonreirles de manera genuina cuando lo hago.
La probabilidad de que más gente me responda de la misma manera aumenta, y eventualmente sucede. Y no solo eso, cada vez mas y mas gente lo hace.
Es decir, “la realidad” cambia. Pero no cambia porque si, sino porque yo inicié algo.
Y ojo con esto, porque hay quien puede argumentar que lo que cambié en realidad fue lo que hice y no quien soy, porque… al final del día, el cambio solo fue empezar a hacer algo diferente, en este caso, decir buenos días y sonreír.
Pero… la realidad es que si solo dices buenos días y sonríes puede no ser suficiente. Porque la gente nota cuando el sentimiento y la interacción con alguien son genuinos o forzados.
Y algo forzado generará mucho más de esa incomodidad con los demás, lo cual inevitablemente hará que pienses que todo eso fue una pérdida de tiempo y que el mundo en realidad es un lugar horrible y oscuro.
Pero la verdad es que no es así.
Y lo poderoso de este pequeño y sencillo ejemplo es que contiene el principio y la fórmula para realizar cualquier cambio sin importar el tamaño o la dificultad.
Asi que, si estás en uno de esos momentos de lucidez en tu vida, y sientes que algo falta, o que algo tiene que cambiar, no lo ignores.
Y en lugar de pensar que es aquello que te falta, mejor trata de entender tu sentir, porque seguramente ahí es donde se encuentra la respuesta.
La felicidad no se piensa, se siente.
Y es mas, la felicidad no se puede entender, sino que solo se puede sentir en el alma o el espíritu, y experimentar en el cuerpo como un torrente de energía que nos hace sonreír y brincar de emoción, pero no se puede entender ni razonar.
Que tu vida sea una historia sobre ti
Regresa a aquellos sueños y pasatiempos que tenías antes y vuelve a convertirlos en alimento para tu alma. Y si no tenías, es momento de encontrarlos.
Escribe esa novela, pinta ese cuadro, vuelve a ejercitarte, sal a disfrutar del día, pasa tiempo con tus hijos, juega como cuando eras niña, sonríe como cuando eras niño y dale prioridad a lo que te regrese a ese estado de felicidad.
Y quiero ser claro aqui, no se trata de que abandones tu vida y de que sueltes tus obligaciones de tajo. Como ya dije al principio, incorpora pequeños cambios de a poco y convierte tu vida en algo que hable de ti.
No rompas el sistema que da estabilidad a tu vida, sino que ve haciendo pequeñas adaptaciones. No dejes ese trabajo aun, sino que ve decorando tu escritorio para que vaya más contigo.
Y como ya dije antes, el Universo responde, y llega un momento en el que esa nueva oportunidad, ese nuevo trabajo simplemente se presenta.
Y cuando lo haga, no te detengas, porque la vida es movimiento y cambio. Continúa haciendo adaptaciones para siempre ser una mejor versión que la anterior.
Continúa avanzando porque siempre hay más que que podemos ser y de manera más completa también.
Sigue adelante porque la vida se vuelve mas entre mas avanzas. Sigue adelante porque eso es parte de estar… en el Camino.